Desde
que leí los primeros días de julio que los islamistas habían rodeado la ciudad
de Gao, en el norte de Mali, con minas anti-persona se me estremeció el
corazón. No podía evitar pensar que los pacíficos habitantes de Gao han sido hechos
rehenes, el sufrimiento que esas minas van a causar ahora y dentro de mucho
tiempo, pienso en los niños y en las fotografías que Gervasio Sánchez muestra
en “Vidas Minadas”, y en la impresionantedenuncia que hace de este tipo de arma.
La
información fue difundida por la AFP y las confirmaciones ofrecidas por Radio
France International. La implantación de minas sucedió a la vez o un poco
después que la destrucción de los mausoleos de Tombuctú, según las agencias
internacionales.
Hoy,
30 de julio, busco en los periódicos de Mali, y nada, no veo más información
sobre el asunto.
