Tengo que confesar antes de nada que no creo que los políticos que
tenemos en Europa sean mejores que los que tienen en África, ni peores tampoco.
En cuanto a calidad humana y profesional se refiere, por lo general -y sin
contar con el dinero invertido en comprar-vender una imagen- ser honesto,
responsable e íntegro parece ser que no te lleva muy lejos en el mundo de la
política.
El pasado 12 de abril se produjo un golpe de estado en Guinea Bissau. El
gobierno que resultó derrocado era interino, puesto que el país se encontraba
en mitad de un proceso electoral para elegir un presidente que reemplazase al
difunto Malam Bacai Shana.
Pasando por alto la idiosincrasia de este país y su historia de golpes
de estado y disputas por el poder entre “narco-generales”, como tan bien define
el periodista José Naranjo, al leer el 8 de mayo que Advierten del riesgo de guerra civil en Guinea Bissau, me fijé en que pasa desapercibido una vez más un tema que
considero grave: Nadie cuestiona que se intenta imponer como solución algo
absurdo. El gobierno derrocado no quiere admitir la solución propuesta por
ECOWAS, Comunidad Económica de los Estados del África Occidental, “porque considera
que legitima los golpes de estado”.
Aunque la noticia no ahonda más en el tema, lo que no admite el
gobierno derrocado de Guinea Bissau es lo que yo llamo la “Oferta Estrella” de
la Unión Africana y todos los bloques regionales del continente: el
reparto del poder.

Si alguien da un golpe de estado o roba unas elecciones, en lugar de desaprobar
lo ilegal, los mediadores llegan y proponen que entre la víctima y agresor se
repartan el poder. Tanonoka Joseph Whande, el clarividente periodista zimbabuense, exiliado en Botsuana, que
tanto me hace disfrutar y aprender, cuando hablaba de esta “oferta estrella” en
el caso de las elecciones fraudulentas en Zimbabue, en 2007, lo comparó con un
robo. Si un ladrón entra en tu casa y te roba todas tus posesiones, pero lo
pilla la policía, tú no esperarías de ningún modo que la solución que te ofrezca
la policía sea que ¡os sentéis a negociar, el ladrón y tú, y os repartáis el
botín! Pues esta es la oferta que tan solemnemente ofrecen siempre los líderes
africanos y que han ofrecido ahora en Guinea Bissau.