viernes, 17 de julio de 2026

La IA tiene mucho de A y poco de I

Zara Mahamat Issa, ministra de Acción Social, Solidaridad y Asuntos Humanitarios de Chad

La Inteligencia Artificial tiene mucho de Artificial y poco de Inteligencia. Es lo mismo que Google, pero mucho más rápida, en lugar de enlaces con la información que su algoritmo SECRETO Y NO NEUTRAL te ofrece a propósito del tema que estás buscando, te ofrece una única respuesta resumiendo ella misma lo que dicen esos enlaces.
 
Sospecho que hay muchos problemas derivados del uso masivo de la IA que desconozco: psicológicos, físicos, intelectuales… También de soberanía de los datos de las personas y los pueblos; los espacios, energía y recursos que consumen los centros de datos; la falta de regulación de instituciones de defensa de nuestros derechos; su propiedad, que no están al servicio de la sociedad sino de la obtención de beneficios económicos; que los algoritmos que las rigen son SECRETOS Y NO NEUTRALES y mucho más.

 

¿Qué es verdad y qué mentira?

Desde el campo de la información, el mayor problema que veo es que esa supuesta inteligencia no diferencia la verdad de la mentira. 

Responde a las preguntas buscando con rapidez sobrehumana en toda la información publicada digitalmente sobre el tema planteado. Ese acervo informativo digital, conformado por millones de “entradas” pueden ser verdades o mentiras, la IA y Google no tienen capacidad de diferenciarlo. 

La explicación más inocente, y que como periodista me horroriza, viene a dar a entender que hacen una especie de media, que se decantan por la mayoría, como la democracia occidental: “1.000 dicen blanco, 5 dicen negro, luego en mi resumen diré blanco, como la mayoría”. 

Me gusta explicar este despropósito con una adivinanza “¿cómo se esconde un elefante en la Gran Vía?”, la respuesta es: “metiendo mil elefantes más”. Entre otros mecanismos, así esconden las agencias de propaganda la verdad que quieren ocultar, inventándose una historia paralela, multiplicándola por mil y echándola a la Gran Vía, a la caja de la información digital.

Además, el algoritmo hace primar las narrativas de quien paga, las historias oficiales y las visiones de los medios mainstream, que suelen ser escandalosas máquinas de propaganda, al servicio de los intereses de sus dueños. 

Para explicar esto, suelo recurrir al llamado mecanismo GiGo, esa sencilla fórmula que explica que, si todo lo que entra en esa caja común (la que que contiene el acervo informativo digital), es Garbage (basura), todo lo que puede salir de ella es garbage. Si el 99% de lo que entra es basura, el 99% de los que saldrá es basura.

Garbage in = Garbage out.

Podría seguir con este tema que me apasiona tanto como me preocupa, pero lo dejo ahí para contar una anécdota.