miércoles, 5 de septiembre de 2012

¿De qué hablan Susan Rice y Obama? ¿Quién es idiota en Etiopía?



Me fui de vacaciones al final de julio preguntándome si sería cierto o no que había muerto Meles Zenawi, el primer ministro de Etiopía. La desinformación de algunos regímenes concede a sus ciudadanos todo el derecho a especular. El señor había faltado a la cumbre de jefes de estado africanos, que se celebra en la capital de su país cada año a principios de julio, sin dar ninguna explicación, al menos a los ciudadanos. Después se supo que estaba en un hospital de Bruselas. Pero nada de su enfermedad, de la gravedad. Nada de nada. El 21 de agosto, se anunció que Meles había muerto, después de estar “descansando” del agotamiento por su duro trabajo, casi dos meses.

El 2 de septiembre se celebró su funeral, a él acudieron personalidades políticas y diplomáticas de todo el mundo. Entre ellos Susan Rice, embajadora de Estados Unidos en el Consejo de Seguridad de la ONU. En su discurso dijo textualmente, cuando ponía por las nubes a Meles Zenawi, “por supuesto que tenía poca paciencia con los tontos, o los idiotas (“idiots”), como a él le gustaba llamarles”…

Hemos de suponer que la señora Rice se refería a la oposición política, a los periodistas, a los activistas de derechos humanos, a los que criticaban al gobierno, a los artistas, a los ciudadanos corrientes que han muerto o languidecen en las cárceles, o han tenido que huir de sus casas y tierras o al exilio por culpa del dictador que acaba de fallecer.

Después de las elecciones fraudulentas de 2005, que en realidad ganó la coalición de la oposición (ese atajo de idiotas), el régimen de Meles detuvo a unas 60.000 (sí, han leído bien, 60.000 personas) en las protestas por el pucherazo protagonizado por el partido del “brillante” Meles, para aferrarse al poder. En las protestas de las calles murieron unas 200 personas a manos de la policía. El poco paciente con los idiotas acusó a los detenidos y muertos de “querer expulsar al gobierno”, ¡y tanto!, ¡se habían presentado a unas elecciones y las habían ganado! ¡Qué idiotas! ¿Verdad señora Rice? Para las de 2010, Meles y su aparato político no fue nada incauto y metió en la cárcel a los opositores más importantes antes de las mismas. Hasta su fiel aliado, EEUU, tuvo que reconocer que las elecciones habían sido una chanza descarada.

Supongo que la señora Rice se refería además a la jueza y opositora etíope Birtukan Mideksa, a la que metió Meles en la cárcel después de haber ganado dichas elecciones de 2005 y condenó a cadena perpetua, por idiota. Quisieron obligarla a “pedir perdón por sus crímenes” (principalmente el crimen de haber retado a Meles en las elecciones), pero ella se negó durante años, esta mujer adorada en Etiopía y el mundo entero se convirtió en una mártir del régimen. Finalmente en 2010, la liberaron afirmando que ya había pedido perdón, algo que ella nunca ha llegado a confirmar y que yo no me creo, aunque sí comprendo su decisión de salir de la cárcel, callar, dejar la política, abrazar a su familia y huir del país…


La señora Rice ¿no estará llamando idiotas a los periodistas suecos que acaban de ser condenados a 11 años de cárcel por el régimen de Meles?, juzgados bajo la ley antiterrorista, al igual que el periodista Eskinder Nega, premiado con el prestigioso galardón PEN-2012 a la libertad de escribir, mientras estaba en la cárcel de Addis Abeba, condenado a cadena perpetua. Otro terrorista, o “idiot” como seguramente le llamaba Meles, haciendo que a Susan Rice se le escapase alguna sonrisa cómplice. Al igual que el periodista Mesfin Negash, que tuvo que huir al exilio, al correr riesgo su vida, o a tantos otros como Reyot Alemu y Woubeshet Taye, o Elias Kifle.

Igual la señora Rice se refería a los miles de campesinos que han sido expulsados de sus tierras en el país, porque eran molestos idiotas para que el régimen de Meles pudiera vender sus tierras a multinacionales extranjeras y multimillonarios especuladores de la alimentación extranjeros.

La guinda de este infecto pastel la pone el comunicado que Barack Obama emitió al conocer la muerte de Meles Zenawi. En él dice que conoció al primer ministro Meles Zenawi en la cumbre del G-8, y que le produjo admiración “por su deseo de sacar a millones de personas de Etiopía de la pobreza, mediante su impulso a la seguridad alimentaria”. También le agradece Obama la contribución a la “paz y seguridad” en el cuerno de África.

Se referirá el señor Obama a la política de expulsión de pequeños agricultores de sus tierras para vendérselas a los extranjeros, con eso de “sacar” (aunque no precisamente de la pobreza). Se referirá el señor Obama a las políticas de explotación de recursos en zonas donde el ejército masacra a la población local, cuya existencia sobre depósitos de gas y petróleo tanto molesta. Tal vez Obama quiso referirse a la política de denegación de ayuda alimentaria a las zonas donde no tiene apoyo político, como la de Ogadén


¿Qué hace ese régimen tan dedicado con tanto dinero mientras su pueblo se muere de hambre? Tal vez Obama prefiera callarse la respuesta: Comprar armamento a EEUU para invadir y atacar Somalia, además de reprimir a su pueblo más y más. ¿Será eso lo que quiere decir Obama con “contribución a la paz”? Pero, señor Obama ¿la paz y la seguridad alimentaria de quién? ¿De quién habla usted? Este cinismo tan descomunal me desconcierta.
El sanguinario y represor régimen que tan abnegadamente dirigió Meles Zenawi, parece tener buenas bases y buenos protectores y financiadores internacionales. Las cosas no han cambiado. La rabia no se ha acabado, de momento, con la muerte del perro. Las autoridades detuvieron a un periodista que se atrevió a decir que la causa de la muerte del difunto era cáncer de hígado (¡oh! peligro nacional). El ejército sigue entregado a su trabajo de abusar, violar, acosar y asesinar a la población, como demuestra su actuación, posterior a la muerte de Meles, en la zona de Gambella, en la que otros molestos idiotas campesinos no querían abandonar sus tierras y hogares para dejar que el gobierno las venda a una multinacional que va a cultivar alimentos con los que especular y garantizar la seguridad alimentaria de las familias de los multimillonarios accionistas, y garantizar también que en unos años, los idiots de los etíopes de Gambella sufrirán una hambruna, porque no tienen tierras que cultivar ni dinero para comprar leche en polvo a una gran multinacional.

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