sábado, 9 de junio de 2012

Spain is not different


El día 6 de junio leí que un joven de 25 años había muerto esperando una ambulancia que llegó 20 horas tarde, en Arcadia, Sudáfrica. Me vino a la memoria que el día anterior había visto una ruidosa manifestación en la calle Sagasta de Madrid, frente a Sanidad, de los trabajadores del servicio de Urgencias del SUMMA 112. Pensé: allá vamos. Como si trabajasen poco, este colectivo en el que alguno trabaja 41 de los 52 fines de semana del año, es obligado por el gobierno a trabajar 66 horas más al año, porque sí y punto. Si la calidad del servicio empeora ya no es cosa del gobierno, es de los trabajadores que no quieren dar más de sí, como los de Sudáfrica.

Hay un país donde protestar es considerado prácticamente terrorismo. Un país donde comparativamente, ser responsable de la muerte o matar a un/una sin papeles es más barato que protestar en la calle. En ese país, comparativamente, robar fondos públicos por valor de miles o millones de euros es gratis, mientras que vender bolsos en la calle para comer te puede costar la vida. Las autoridades políticas y administrativas no solo defienden y protegen a los agresores y ladrones, sino que inculpan y amenazan a las víctimas. Esto ocurre en una república bananera de África, se trata de España.

España es geográficamente África mientras conserve allí las dos ciudades autónomas de Ceuta y Melilla. De un tiempo para acá, me siento como si viviera en África porque pasan cosas muy similares, según los medios. Esas mismas cosas contadas de un país africano, escandalizan, pero si pasan en España, las justificamos: “hombre, no es lo mismo”. A veces pienso: ¿qué pensamos que tenemos que ir a enseñar a los africanos? Tal vez sea hora de empezar a mirar a África para aprender, al menos de su sociedad civil, que no deja abuso sin denunciar, cueste lo que cueste.

 El 6 de junio, al presidente de Botsuana le llovieron críticas a oleadas como palos, porque concedió el perdón presidencial a tres militares que habían matado en 2009 a un hombre de origen griego. Habían sido condenados por un tribunal a 9 y 11 años de cárcel. Habían apelado la sentencia, pero el supremo la confirmó.

En España, en 2007, unos policías mataron a un hombre de origen nigeriano, cinco años después, en junio de 2012, un tribunal dice que no fue un asesinato, que fue una “imprudencia” por la que condenó a dos policías a 600 euros de multa. Para comparar: algunos miembros del 15-M han sido condenados a 300 euros de multa por protestar en la calle…

En Botsuana los ciudadanos criticaban al presidente por “minar” el sistema judicial del país, en España, es demasiado tarde para eso, el sistema judicial ya está más que minado.
 
Nuestro sistema judicial escandalizaría a muchos ciudadanos de Botsuana si ellos hablasen de las cosas malas de Europa, como nosotros hacemos de las africanas.
 
En España, el presidente del poder judicial malversó fondos públicos durante años con el mayor descaro del mundo, hace unos días ha declarado con el mismo descaro que “no tiene nada que explicar a nadie”. Además, el fiscal general [español], el abogado de lo público, ha protegido a semejante presidente del poder judicial y ha solicitado archivar el caso. Justo lo mismo que cuando el sistema judicial de Nigeria en lugar de juzgar a un grupo de gobernadores corruptos, los protegió y exoneró y despidió al que los había investigado y acusado, el valiente Nuhu Ribadu, presidente de la Agencia Anticorrupción. Qué escándalo. Sospecho que en el caso de España el único castigado será el que denunció la corrupción…

El día 8, leí que los jueces de El Cairo, expresaron su indignación porque los egipcios se han vuelto a echar a la calle para protestar por la sentencia dada al líder depuesto Hosni Mubarak y su camarilla. Un juez muy enfadado ha censurado a los que les acusan de ser corruptos y les exigen responsabilidades, por “interferir en el poder judicial” y “querer convertir el caso en una batalla política”… me recuerda los casos de corrupción de la comunidad valenciana, el acusador acusado de “querer hacer una batalla política” y la corrupción, impune…

Los jueces [egipcios] condenaron a Mubarak a cadena perpetua, sí, pero le absolvieron del cargo de malversación de fondos públicos y además no han condenado ni a él, ni a ninguno de sus fieles cómplices, por los más de 850 muertos durante las protestas que acabaron con su reinado. Los egipcios, lejos de callarse o conformarse, han vuelto a levantar el monumento humano a la dignidad y la solidaridad que es su presencia en la plaza de Tahrir. Cuánto tendríamos que aprender…

Muchas organizaciones de derechos humanos lanzan informes periódicos sobre los abusos que comenten las fuerzas de seguridad contra los ciudadanos en algunos momentos, en algunos países de África. Por ejemplo, Human Right Watch publicó hace poco uno para denunciar a las fuerzas de seguridad e Angola, por su brutalidad al reprimir manifestaciones y otro por los abusos cometidos al expulsar a los inmigrantes ilegales congoleños, (situación en la que murió el joven nigeriano [en España], por una módica multa de 600 euros).

El día 7 de junio, en Zambia se criticó duramente a la policía por reprimir con brutalidad a los manifestantes que pedían la dimisión del fiscal general del país porque sigue en su cargo, a pesar de tener un proceso judicial abierto, (No por malversación de fondos públicos, sino por impagos de su compañía, antes de ocupar el cargo público). Los manifestantes decían que alguien que está él mismo acusado para sentarse en el banquillo no puede ocupar el cargo de la fiscalía.
 
Los españoles no protestamos por esas cosas, pero se puede comparar el caso con España, porque la policía también ha sido duramente criticada por el uso excesivo de la fuerza al detener a un joven que ni siquiera había cometido un delito, ni era sospechoso de tal, ya que se trataba sin ningún tipo de duda de un “mantero” y vender en la manta no es un delito, ni siquiera es peligroso, ni perjudicial, sin embargo dos policías persiguieron al chaval como si de Bin Laden se hubiese tratado, lo golpearon contra el suelo para esposarle, insisto, sabiendo que no había cometido ningún delito ni sospechándolo siquiera, y ¡se liaron a tiros con munición real! porque otro amigo del asediado joven les increpaba por el uso excesivo de la fuerza…

4 comentarios:

  1. La que presentas es en gran medida la España que tenemos, espero que no la que nos merecemos, aunque algo de esto hay. El país está en caída libre y son muchos los síntomas que lo muestran, entre otros los que presentas.

    Con ser esto malo, es peor no saber cuánto más tiene que caer, ya que cada día las noticias van empeorando en todos los ámbitos, especialmente los que llaman pilares del Estado: la justicia, la policía, el empresariado... todavía hemos de ver que en éstos y otros ámbitos puntuamos por debajo de países africanos.

    Saludos, Agustín Velloso

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    1. Gracias por tu comentario, Agustín, aunque siempre digo que tenemos lo que nos merecemos, la verdad es que hay mucho que especificar, no nos merecemos esto ¿verdad? pero espero que seamos capaces de reflexionar y corregir el rumbo de caída libre. Estamos sufriendo en nuestras carnes lo que África lleva sufriendo muchos años: recortes de derechos por la fuerza, para pagar deudas del estado que no nos han beneficiado. Al menos es una lección aprendida...
      Saludos,

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  2. Yo lo que veo es que esto afectará grandemente a la situación guineana. Porque cuando les contemos nuestra historia dirán por dentro: "Pero aquí estamos peor, qué nos queréis contar". Por fuera, se harán los tontos como buenos diplomáticos. Nunca había visto tanta corrupción consentida en un país democrático no sometido a dictadura.
    Yo, Juan Tomás

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    1. Yo también creo que lo que estamos viviendo en España y en Europa afectará a Guinea y al resto de África.
      Es cierto que hay países que están peor, y países que están mejor también, pero comparar no exime de nada a nadie. Cada uno debe arreglar sus problemas, grandes o pequeños.
      Muchas gracias por compartir tu reflexión, Juan Tomás, es un honor.
      Saludos

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